El Front End, la respiración imperceptible del coche
/ Oculto tras el parachoques, este módulo desempeña una función esencial en la refrigeración del vehículo y mantiene un diseño prácticamente inalterado incluso en el contexto de la evolución hacia la movilidad eléctrica
/ El complejo proceso de ensamblaje de este módulo dura 19 minutos a lo largo de 14 estaciones de montaje diferentes, requiriendo también un alto grado de coordinación con los fabricantes
En un vehículo, no todos los componentes tienen la misma visibilidad, pero sí pueden ser igual de determinantes para su funcionamiento. Es el caso del Front End, un módulo que permanece oculto a la vista, pero que desempeña una función esencial en el vehículo.
Situado en la parte delantera del vehículo, oculto tras el parachoques y por delante del motor, este módulo cumple una función esencial en la refrigeración del motor y del propio vehículo. Una suerte de aparato respiratorio del coche, que permite captar el aire del exterior, enfriarlo y canalizarlo para contribuir a mantener el vehículo a la temperatura adecuada.
La importancia estructural de este módulo es tal que, pese a la evolución que están experimentando los vehículos, sus componentes y sus procesos de producción con la transición hacia la movilidad eléctrica, su diseño ha permanecido prácticamente inalterado a lo largo del tiempo.
Uno de los pocos cambios visibles desde el exterior es la desaparición de las rejillas frontales en los vehículos eléctricos. En los vehículos de combustión, estas permiten la entrada de aire para refrigerar el motor. Esta diferencia también simplifica ligeramente el proceso de ensamblaje del Front End, ya que se ha reducido el número de elementos que deben integrarse en el módulo.
Más de 50 componentes para asegurar el aire
Aunque son piezas que pasan desapercibidas, la complejidad de este módulo no es pequeña. Cada uno de ellos integra más de 50 componentes diferentes de proveedores distintos. Esto convierte este ensamblaje en una auténtica obra de ingeniería logística, que requiere combinar la llegada de componentes desde tres continentes diferentes.
La profundidad de este proceso, por tanto, requiere mantener un stock adecuado en el almacén, asegurando que cualquier retraso en la recepción afecte a la cadena de ensamblaje y, por tanto, a toda la línea de producción. Una situación que pone de manifiesto la complejidad del proceso de fabricación de vehículos y que demuestra cómo hasta una pieza que la mayoría de las personas desconoce puede afectar de forma transversal a la cadena de suministro.
“Cada paso y cada gesto en la cadena de montaje cuentan. Al trabajar con un modelo Just in Time, en el que los módulos producidos se trasladan inmediatamente a la línea de montaje del vehículo final, el margen para absorber cualquier imprevisto es muy reducido. Por eso, la precisión en el proceso y la coordinación entre Sesé y los fabricantes son esenciales para garantizar la eficiencia de la operativa”, apunta Silvia Ortiz, directora de operaciones de ensamblaje de módulos de Sesé.
19 minutos conteniendo el aliento antes de respirar de nuevo
Una vez que todos los componentes están disponibles, comienza el proceso de montaje. Desde la colocación de la traviesa, la primera pieza del proceso comienza un recorrido de 19 minutos dividido en 14 estaciones de ensamblaje hasta finalizar el módulo.
Dentro de este proceso se combina la capacidad humana con la automatización en cinco estaciones, capaces, por ejemplo, de realizar cuatro atornillados claves en apenas 55 segundos. Una tarea que requiere de una precisión milimétrica, puesto que cualquier retraso puede afectar a toda la línea. Por eso, el mantenimiento preventivo de la maquinaria y los controles de calidad del producto terminado, apoyándose en tecnología como sensores, pick to lights o cámaras de control por visión, entre otros, son especialmente importantes en este tipo de estaciones.
Estas características ayudan a entender la dimensión de un proceso que, visto desde fuera, puede parecer sencillo: ensamblar una pieza y llevarla hasta un vehículo. Sin embargo, detrás de cada Front End hay una red compleja de componentes, proveedores, personas, procesos automatizados, controles de calidad y una planificación precisa para que todo encaje.
Porque en la fabricación de un vehículo, al igual que en la respiración, hay funciones que, aunque no veamos, son imprescindibles para mantener el organismo en movimiento.